La mañana de este domingo pasado pintaba con bastante frío. A pesar de lo agusto que estaba uno entre mantas y sábanas, la quedada ya estaba hecha. El despertador hizo lo propio para no llegar tarde a la cita.
Ya en el pesquero nos dimos cuenta que el pronóstico del tiempo no era del todo acertado. El mar andaba algo parado y a mí, particularmente, no es Santo de mi devoción, aún así, había que intentarlo.
A primera hora hicieron acto de presencia los espetones. Ya cuando todo parecía haber terminado el rubber jig hizo de las suyas.
Bueno amigos, os muestro unas instantáneas de lo que allí ocurrió.
Espero que este video sea también de vuestro agrado y nos concienciemos de la importancia de seleccionar las especies que capturamos, devolviendo las que no cumplan las tallas mínimas.
















