Publicado por Rafael Muñoz Criado en http://rafamcriado.blogspot.com
USANDO LOS SENTIDOS EN CAZORLA
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Cuando la temporada termina justo en los primeros síntomas del otoño, comienza la metamorfosis del paisaje, cubriendo con su paleta de colores todos los rincones de la montaña. Queda muy lejos aun poder recorrer las entrañas de nuestros cauces, con nuestra compañera en mano (La caña) pero igualmente gratificante, es ver el entorno donde nacen los primeros compases de nuestros ríos, y entender mejor todo el conjunto que los rodea. (Ver foto abajo)

 Miradores del Pantano del Tranco
En estos momentos en los que hacemos balance, recordando los mejores momentos vividos en la temporada, nos entretenemos con algún que otro montaje, y repasamos nuestras fotografías de capturas con "morriña", llegar a la ribera de nuestro río mas importante, merece una pausa para deleitarnos con su entorno. El pescador no siempre es capaz de ver los detalles, cuando su finalidad y destino es la pesca y venimos de lejos. El agua se derrama de poza en poza suavemente refrescando las piedras, y creando los escalones que llevan el agua escondida de la vista por momentos, recreando el mejor de los lienzos, En algunos sitios desaparece en los encajonados barrancos, y solo intuimos su presencia, por el ruido que nos grita el "eco" entre las paredes de roca. El agua da la sensacion de ser imparable, poderosa, plácida llena de regocijo cuando nos muestra sus "yacimientos" de espuma.

                                               Río Guadalquivir.

Preciosa panorámica de las montañas y bosques de Cazorla
El frío de la mañana y las gotas de rocío, a pesar del retraso de las lluvias mantiene, en la vegetacion y en el ambiente, la sensacion de humedad ayudadas por alguna noche lluviosa y furtiva, que escurre imparable hacia el río impregnando de vida, el entorno, nuestra vista y el suelo que pisamos. (Ver foto arriba )

El caudal es escaso, oscuro por la falta de luz, aparentemente tranquilo esperando la llegada de las lluvias, para estallar con todas sus fuerzas dando muestras de su poder, cuando llegue el momento, justo todo lo contrario que transmite en estos momentos. (Ver foto arriba)

Sin descanso el agua viaja, haciendo río al andar y sin miedo a su aventura, sin planificar su ruta y dejando todo al azar, agradecido por las sorpresas que le deparan las quebradas y torrenteras, por las que valientemente discurre .

Foto ejemplo de colorido otoñal de los caseríos en Cazorla.

 Foto arriba; Cerrada del Utreo / Río Guadalquivir / Cazorla.

En este compás de espera la naturaleza también sabe sacar partido de su belleza, para surtir de oxigeno y frescura a sus habitantes, con las continuas cascadas y espumas que regala su orografía, mucho mas bonito cuanto mas alejado de la artificialidad que el ser humano, se empeña en trasladar a las riberas y cauces.

El musgo que nace en los limites del agua, pone de manifiesto la humedad del fondo del barranco, dando lugar a tipos de vegetacion favorecida por las circunstancias, ante un sol de otoño sin muchas ganas de asomarse a calentar. Esta forma vegetal ayuda mantener un temperatura fresca en el agua.

                                                Frutos típicos de otoño.


El calor ni esta ni se le espera en varios meses, los colores cálidos han dejado lugar, a tintes típicos de otoño en las copas medio peladas de los arboles, que se quedan de okupas una temporada, y que compiten en mostrar tonos sepias plagados de sombras. Sentir de nuevo el discurrir del agua en nuestros oídos, produce una sensacion extraña cuando no llevas la caña en el maletero, y quizás el instinto, te hace escudriñar con la vista las pozas calmadas, en busca de cualquier movimiento en su interior.

La flora silvestre maquilla a su gusto cada pedazo de las faldas de las montañas

los sentidos se utilizan con mas fuerza en esta época del año, por la gran cantidad de situaciones en la que le sacamos partido. El río Guadalquivir en los primeros kilómetros en los que empieza su recorrido, encierra una belleza muy difícil de describir pero un placer a la hora de recorrerlo; ejercitando los sentidos.

FIN

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