Ha caído tímidamente la primera nevada del otoño, las temperaturas empiezan a bajar y los días son mucho más cortos, las hojas de los arboles se cubren del colores amarillentos y alguna que otra "adelantada" se deja caer planeando suavemente hasta tocar el suelo, arropando la tierra que empieza a tiritar, y agradece la manta de hojas caducas cada vez mas numerosa. El río crece y da los primeros síntomas de que se avecinan cambios en el tiempo, y los salmónidos lo saben.
Es el momento del cortejo de las truchas que remontan el río, por su autopista natural plagada de saltos y obstáculos, que se suceden continuamente en el cauce, pero que con constancia y insistencia suelen sortear los mas fuertes, haciendo la primera selección natural, en la reproducción y en los reproductores.
Trucha en frezadero de río de Granada. (Foto arriba)
Durante cientos de años han repetido el ciclo, subiendo hacia los tramos de los ríos más altos, con la intención de perpetuar la especie y sobre esta época hay infinidad de teorías, opiniones y estudios sobre cuales son las mejores condiciones para la freza, con diferentes argumentos.
Hay voces que señalan que los años en los que nieva bastante y llueve fuerte, las huevas de los peces sufren demasiadas perdidas por los arrastres y movimientos de tierras, lodos, turbiedad y sedimentos de las corrientes. Otras voces argumentan que los años en los que las lluvias son escasas o de fuerza moderada, las puestas son mejores y aumenta el tanto por ciento de alevines, tanto que eclosionan como que sobreviven, dado que los posibles agentes que eliminen huevas bajan y la estabilidad del río es mayor.
A simple vista podría parecer que la segunda opción, es realmente lógica y llena de sentido común, pero mi experiencia personal en los ríos daría mas posibilidades de éxito, a la primera opción ya que los años de muchas lluvias (O ciclos cortos de años de muchas lluvias) siempre le han sucedido años de buena pesca, aumento de la talla media y mas capturas. (Doy esta opinión, siempre según mi propia experiencia y respetando todas las opiniones.)
Zonas de freza arriba y abajo de la chorrera.
Al contrario de lo descrito anteriormente en los cauces en los que el agua escasea, las poblaciones de salmónidos van disminuyendo paulatinamente, quizás por la ausencia de ciclos naturales del río en materia de riadas, alta temperatura del agua, caudal y falta de oxigeno argumentos a tener en cuenta, a la hora de valorar que "es mejor" para las truchas.
No se si estos datos y teorías podemos asociarlos directamente a la época de eclosión y freza, o habría que pensar siendo mas realista, que al haber mas cantidad de nieve y lluvias la época de estío fuerte del clima mediterráneo, es menos prolongada en el tiempo y se acorta lo suficiente, como para permitir mas supervivencia, pero este dato del estío se produce con posterioridad a la constatación, del aumento de poblaciones y tallas después de la apertura con lo cual tengo que decir que no me convence demasiado como argumento.
Pero ciertamente de lo que no tengo la menor duda, es que cuanta más agua tengamos en nuestros ríos, mejor estará cualquier especie piscícola, pero sobre todo los salmonidos que demandan unas determinadas condiciones de oxigenación y temperatura, que se ven favorecidas por buenos caudales. Por lo tanto llegado este momento habría que desear un buen año de lluvias y nieves, que permitan aguas bien oxigenadas, la abundancia de comida, y en las que nuestros salmónidos se desenvuelvan con comodidad, no solo durante el periodo de la freza, si no en el resto del año, confiando en sus conocimientos y cualidades genéticas como especie para frezar y sobrevivir.
FIN
















